¿El IoT desapareció con la llegada de la Inteligencia Artificial?

Imagina un mundo donde cada objeto a tu alrededor está conectado, pero sin un propósito claro, como un niño huérfano rodeado de posibilidades sin una guía. Así podría percibirse el Internet de las Cosas (IoT): una red vasta de dispositivos capaces de comunicarse entre sí, pero que, sin una dirección o cuidado, pierde su sentido. Esta metáfora nos invita a reflexionar sobre la importancia de dar propósito y dirección a la tecnología, asegurándonos de que estas conexiones sirvan verdaderamente a las personas y no se conviertan en un ecosistema desorientado.

¿El IoT desapareció con la llegada de la Inteligencia Artificial?

No creo que el tema del Internet de las Cosas (IoT) haya sido desplazado por la Inteligencia Artificial (IA); más bien, ambos se han integrado y evolucionado en conjunto. El IoT y la IA son complementarios: IoT conecta dispositivos para recolectar datos, mientras que la IA analiza y utiliza esos datos para tomar decisiones inteligentes.

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Sin embargo, es cierto que la IA ha capturado más atención recientemente, en parte porque sus aplicaciones son más visibles e inmediatas (como los chatbots, asistentes virtuales o la creación de contenido). En cambio, el IoT suele ser menos evidente, ya que muchas de sus funciones están en segundo plano, como la automatización en hogares, ciudades inteligentes o sistemas industriales.

¿El chatbot tiende a desaparecer o ser sustituido por apps de IA?

Es poco probable que los chatbots desaparezcan; más bien, evolucionarán para convertirse en herramientas más sofisticadas y centradas en la experiencia del usuario. Los chatbots son una forma específica de implementar IA conversacional, y su utilidad sigue siendo clara en áreas como atención al cliente, educación y comercio electrónico.

Lo que sí podría suceder es que los chatbots básicos o de «respuestas predefinidas» sean reemplazados por aplicaciones de IA más avanzadas. Estas aplicaciones pueden ofrecer interfaces más intuitivas, como reconocimiento de voz, generación de contenido visual o interacciones multimodales (texto, voz, imágenes).

En el futuro, es probable que los chatbots se integren en ecosistemas más amplios de IA, como asistentes virtuales o plataformas personalizadas, combinando funcionalidades para adaptarse mejor a las necesidades del usuario. Por ejemplo, un chatbot podría colaborar con otras aplicaciones de IA para coordinar tareas, ofrecer análisis predictivo o actuar como puente entre diferentes tecnologías.

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